PENDIENTES SIGLO XIX

Desde hace cientos de años, los hombres y mujeres han adornado las orejas con diferentes elementos encontrados en la naturaleza: conchas, semillas, raíces, madera, colmillos… El largo de los pendientes fue variando dependiendo de las modas y de los peinados. Una joyería muy apreciada fue la de hace un par de siglos, donde collares, anillos y pendientes siglo XIX alcanzaron un gran valor artístico.

La tendencia en pendientes siglo XIX

Los pendientes largos con diferentes estilos son los más conocidos de la época. Era común encontrarlos con cadenas que se conectaban entre sí formando guirnaldas con piedras preciosas. En esta época, con el desarrollo de diferentes técnicas, Francia fue la impulsora de muchas piezas de interés; son así los pendientes siglo XIX con camafeos. Son figuras grabadas sobre piedras duras como el ágata que se incorporan posteriormente a las piezas.

Brillantes y perlas en pendientes siglo XIX

Los brillantes y las perlas son dos elementos clave de esta joyería.  Alrededor de 1890 , la piedra preciosa por excelencia fue el diamante. Esto se debió en gran parte al descubrimiento de las minas de diamantes en Sudáfrica. Era muy habitual en la época contar con varios pares de pendientes de diamantes pequeños para usarlos durante el día. Mientras que para la noche, se reservaban los que tenían un diamante mayor con más piedras preciosas o con perlas.

El comercio de perlas, también significó un elemento importante en la joyería. A finales del siglo XVIII y principios el XIX, sobre todo los joyeros demandaban perlas procedentes de la costa árabe. Las perlas se convirtieron en un elemento habitual en la joyería de esta época, ya que combinadas con oro y brillantes eran un símbolo de poder.

En la actualidad, la elección de pendientes siglo XIX son un acierto seguro para darle a un look un elemento de distinción y elegancia.