VAJILLAS VINTAGE

Día a día, en comidas y cenas sencillas, se utiliza una vajilla como mero instrumento práctico. Pero hay algunas que se tienen guardadas en un espacio privilegiado de una vitrina y que solo se sacan en merecidas ocasiones. Hay un conjunto maravilloso y digno de admirar como es la vajilla vintage.

La vajilla vintage para ocasiones especiales

El verdadero atractivo de las vajillas vintage es que tienen una historia detrás. Se aprecia el diseño, el color o la calidad. Estas vajillas tienen una carga emotiva procedente de familias capaces de adquirirlas a mediados del siglo XIX. En la actualidad, si se tiene el privilegio de contar con alguna, seguramente sea para utilizarlas solo en ocasiones especiales, para sorprender a los comensales.

Cómo es la vajilla vintage

La vajilla vintage está formada por delicadas piezas de porcelana decoradas con colores suaves, más o menos recargados. Los motivos que se utilizaba para embellecerlas eran rosas, lirios, elementos de la naturaleza o filigranas. Hay algunas con motivos pintados en oro y otras con las iniciales de la familia. Todos estos detalles les dan más valor y las convierten en verdaderas joyas exclusivas.

Dos de las más famosas y buscadas son las Limoges o las Vieux Paris, ambas francesas y muy valoradas por coleccionistas. Cuando una mesa está puesta con cualquiera de estos dos tipos de vajilla vintage, solo puede ser signo de elegancia y sofisticación. Hablamos de vajillas del siglo XIX de porcelana de pasta dura, de color blanco lechoso y brillante. Indudablemente el valor de estas vajillas es la calidad de las piezas y la decoración de cada una de ellas.

Y para finalizar, servir el café o el té en tazas vintage también puede ser toda una ceremonia. En la actualidad se conservan lujosos conjuntos de servicio que son perfectos para reuniones exquisitas.